NADA ES IGUAL

 


El tiempo sobre la vida es un borrador de nata
borrando lo que escribimos a lápiz.
Siempre es posible reiniciar la escritura,
aunque la huella del carboncillo
quede en altorrelieve en el papel.
 
Sin embargo, nada es igual.
Ni siquiera el mar en su monotonía.
Ni siquiera el sol con su bochorno.
Y en su cobarde escapada, al anochecer
cuando taciturno se esconde
tras el velo del mar en la línea del horizonte.
 
No es igual la lluvia, no es igual el viento
que me acaricia desprevenida,
No es igual mi pueblo,
en sus calles polvorientas corre la tristeza
y la incertidumbre disfrazada de esperanza.
No son iguales los juegos
no es igual el Sinú, 
                                      sus arreboles y su brisa
 
Solo los recuerdos perviven intactos,
 solo el silencio enmarca quimeras,
quimeras que un día fueron anhelos,
                                                                            ahora solo queda
una plegaria, una ofrenda.
borrando lo que escribimos a lápiz.
Siempre es posible reiniciar la escritura,
aunque la huella del carboncillo
quede en altorrelieve en el papel.
 
Sin embargo, nada es igual.
Ni siquiera el mar en su monotonía.
Ni siquiera el sol con su bochorno.
Y en su cobarde escapada, al anochecer
cuando taciturno se esconde
tras el velo del mar en la línea del horizonte.
 
No es igual la lluvia, 
                                            no es igual el viento
que me acaricia desprevenida,
No es igual mi pueblo,
en sus calles polvorientas corre la tristeza
y la incertidumbre disfrazada de esperanza.
No son iguales los juegos
no es igual el Sinú, 
                                      sus arreboles y su brisa
 
Solo los recuerdos perviven intactos,
 solo el silencio enmarca quimeras,
quimeras que un día fueron anhelos,
                                                                                 ahora solo queda
una plegaria, una ofrenda.


Autor: Irene Tapias 
Libro: Poemas al vacío - Editorial UPB - 2019




UN PÁJARO


 

En la casa hay un pájaro que anida
en las soledades de los viejos
y revolotea en la alegría de los niños.
El pájaro abrió una claraboya
en el centro de la casa
por ahí penetra el sol y seca los charcos
que quedaron después de la tormenta.
 
En la cocina el pájaro acude con sus alas
el polvo de los calderos viejos.
Llena los platos de esperanza
Atiborra la despensa de libros.


En las habitaciones
el pájaro picotea las almohadas
y entre sus patas aprieta
las plumas que saca del relleno,
sobrevuela a baja altura, las riega en el patio
y quedan enganchadas en los limoneros.
 
Durante el amanecer el pájaro canta
en el quicio de la puerta principal
su canto se proyecta en el interior de la casa,
como un soplo divino caricia los rostros
de la familia dormida y les devuelve la fe.
 
  Autor: Irene Tapias
2020

UNA CARICIA PARA ANTONIO MARÍA



 A mi abuelo

 

Antonio…
Adicto al perfume divino
que expiden los agrestes altiplanos de la tierra.
Adorador de la coquetería arrebatada e indomable,
perfecta arma hechizante de la señora selva.
 
Prisionero conforme en traviesos gemidos,
creados por el silencio
y la blancura perfecta del tiempo 
que se asoma en tu cabellera.
 
Los tuyos… Gemidos melifluos
amasados en hipotéticas intenciones
sepultadas a su muerte en el vacío voraz del confín.
 
Vierte sobre mí tus sabios consejos.
Yo a cambio solo puedo ofrecerte
los arreboles inclonables e inolvidables
de esta tarde de mayo,
mientras nos deleitan las bailadoras
de fandango y bullerengue, ornamentos de la playa
 
Quiero regalarte abuelo…
un beso a tu frente arrugadita,
un apretón de manos,
un sorbo de mi juventud
y un verso de García Lorca. 

Autor: Irene Tapias 
Libro Poemas al vacío - Editorial UPB - 2019